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Para la UCA, por la cuarentena subió 12 puntos la cantidad de personas que no pudo cubrir la canasta alimentaria

Son datos de mayo. La Ciudad confirmó que antes de la cuarentena 703 mil porteños, uno de cada cuatro estaba bajo la línea de pobreza y 248 mil estaban al borde de caer en la pobreza.

En el mes de mayo la cantidad de personas que con sus ingresos no logró cubrir el equivalente a una canasta básica alimentaria llegó al 19,3% en el Área Metropolitana de Buenos Aires, de acuerdo a la encuesta que realiza el Observatorio de la Deuda Social de la UCA. A mediados del año pasado las personas en esta situación eran el 7,4%, de acuerdo a este panel que sigue 500 hogares en el AMBA.

Esto equivale a más del doble de los hogares sin ingresos suficientes para alimentarse: del 6,1% antes de que la pandemia llegara al país pasaron a ser el 13,6% entre la Ciudad y el Conurbano bonaerense, de la mano de las restricciones para trabajar que desplomaron los ingresos de los trabajadores, en particular los informales.

Si dejamos de lado el Conurbano, los datos de las estadísticas porteñas ratifican que al comienzo de la cuarentena, el 7,8% de los porteños no podía cubrir la canasta alimentaria, es decir estaban debajo de la línea de indigencia. Según los datos de la Dirección de Estadística y Censos de la Ciudad, la indigencia ya venía en ascenso: subió 1,8 puntos porcentuales respecto del 6% en igual trimestre del año previo, de los cuales 1,3 puntos se registraron entre el último trimestre (6,5%) de 2019 y el primero de este año.

En tanto, la cantidad de personas bajo la línea de pobreza se elevó al 22,9% en la Ciudad de Buenos Aires en el primer trimestre de este año, según reportó este jueves la Dirección de Estadística y Censos porteña. Esto marca un deterioro de 3,8 puntos porcentuales interanual y de 6 décimas respecto del trimestre previo.

En el primer trimestre, el aumento de la cantidad de gente que cayó debajo de la línea de pobreza fue acompañado de una reducción de la cantidad de personas “no pobres en condición de vulnerabilidad”, es decir que no pueden comprar la denominada Canasta Total.

En los primeros tres meses del año, un total de 248 mil porteños (8,1%) estaban en esta situación en la que “ante una eventual disminución de su poder adquisitivo (por ejemplo, por una suba de precios por encima de sus ingresos o por una reducción de horas de trabajo) o ante la pérdida del empleo o del ingreso de alguno de sus miembros, tienen alta probabilidad de caer en los estratos más bajos”.

“Si se suman los hogares que, aunque acceden a la Canasta Básica Total, no logran costear la Canasta Total (en situación vulnerable), que equivalen al 7,9% de los hogares y al 8,1% de las personas, el porcentaje de hogares en condición endeble asciende a 25,1% (31% de las personas). En términos absolutos, esto involucra a 327.000 hogares y 951.000 personas”, señaló el informe de la Ciudad.

Para la Ciudad, antes de la cuarentena 951.000 personas estaban en condiciones económicamente endebles. 703 mil personas ya estaban bajo la línea de pobreza y otras 248 mil estaban a un paso de cruzarla.

Cabe aclarar que ni la metodología ni las áreas relevadas entre ambos organismos coinciden por lo que los datos no son linealmente comparables, pero sí muestran la misma tendencia. Recién en octubre, la Ciudad confirmará cuántos de esos 248 mil porteños evitaron caer en la pobreza durante la pandemia.

Los datos del Observatorio de la Deuda Social publicados el último viernes en este sentido son poco alentadores. Si se tiene en cuenta que la Canasta Total es 2,3 veces la Canasta Alimentaria, en mayo el 52,6% de los habitantes del AMBA (Ciudad más Conurbano) en el 39,6% de los hogares no llegaban a cubrir las dos canastas alimentarias. Antes de la cuarentena, el 26,4% de las personas estaban en esta situación.

Tres amortiguadores: trabajo, IFE y tarjeta Alimentar

El deterioro económico de la población fue directamente proporcional con la evolución de sus ingresos, en especial los laborales que quedaron afectados por el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

“Esta inédita situación generó una disminución de ingresos tanto para empleadores como para trabajadores. El 8,2% de los ocupados perdió su empleo o no puede realizar su actividad por cuenta propia, el 39,3% está suspendido o debió dejar de trabajar, el 4,2% tiene licencia por ser parte del grupo de riesgo, el 22% está trabajando menos horas y sólo el 26,4% sigue trabajando como siempre o más horas”, detalló el informe.

“Esta situación generó un marcado descenso de los ingresos laborales: el 19,8% de los ocupados no cobró ni tuvo ingresos en el período de la cuarentena, el 44,2% vio reducidos sus ingreso y solo el 36% pudo disponer de los mismos o más ingresos”, detalla el mismo informe que remarca que rol que cumplieron el IFE y la tarjeta Alimentar más la asistencia alimentaria directa -que alcanzó al 16,8% de la población del AMBA- como amortiguadores para aquellos que no pudieron continuar trabajando.

Así, incluso cuando el 52,1% de los hogares del AMBA en mayo estaba recibiendo alguna forma de asistencia estatal para hacer frente a la cuarentena, estas no consiguieron evitar que se incrementara la inseguridad alimentaria.

“Estas ayudas brindaron un piso mínimo de ingresos entre los sectores más pobres y vulnerables. Sin embargo, no sólo fueron insuficiente, sino que además no llegaron a todos los que sufrieron caídas de ingresos. A su vez, la tarjeta Alimentar habría tenido un efecto positivo en la protección respecto a las posibilidades de caer en situación de privación de alimentos más extremas”, señaló el reporte.

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LPO
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