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Del trabajo no remunerado a la jubilación de pobreza

La economista feminista Mercedes D'Alesandro hiló una respuesta a las críticas por la ampliación del beneficio jubilatorio a amas de casa y personas que no alcanzan los años de aporte que exige la ley previsional. Brecha de género y exclusión.

(El senador Miguel Ángel) Pichetto dijo en el debate del #PresupuestoDeAjuste que “se jubilaron mujeres que tomaban el té”. Entre los más de 2 millones y medio de personas que accedieron a jubilarse sin haber completado los 30 años, la mayoría son mujeres.

¿Por qué no completaron los 30 años? Porque las mujeres realizan el 76% de las tareas domésticas y de cuidados no remunerados? Porque antes de los 90, era bajo el porcentaje de las mujeres que trabajaban fuera del hogar, lo “normal” era ser ama de casa.

La precarización laboral en Argentina, además, no solo es estructural, sino que está por encima del 30% hace años. Hoy, por ejemplo, el 37% de las trabajadoras tiene empleos informales. Es decir, no hace aportes para su jubilación.

 

La principal ocupación de las mujeres hoy es “servicios domésticos”, en donde son el 98,8% de lxs trabajadores. El 16% de las trabajadoras está en este sector en donde la mayoría es informal, no paga aportes.

Además tienen los salarios más bajos de la economía. Esas trabajadoras precarias, empleadas que les sirven el té a los Triaca, los Pichetto, los Laspina y estos que se dan el lujo de decir que ellas no trabajan y no se merecen una jubilación digna, solo tienen como opción la Asignación Universal que alcanza el 82% de la jubilación mínima.

El año pasado, cuando se votó la reforma previsional, fue Laspina quien hizo el mismo comentario: que parte del problema era que sistema era insostenible y que muchas jubilaciones fueron a parar a amas de casa de Barrio Norte que nunca en su vida trabajaron. Estos funcionarios públicos no solo hacen gala de su misoginia e ignorancia sobre el tema, sino que son incapaces de presentar propuestas que mejoren las condiciones laborales de estas miles de mujeres que hoy no tienen acceso a trabajos formales y por ende, no harán aportes.

A estos funcionarios públicos hay que explicarles que eso que llaman amor es trabajo no pago. Que eso que llaman tomar el té en Barrio Norte, solo habla del “territorio” que ellos frecuentan. Y que la desigualdad de género se puede medir, basta que se pongan a estudiar un poco. El tema de las jubilaciones afecta a los y las jubiladas pero también a sus hijos e hijas, a nosotres, que ayudamos constantemente a nuestrxs padres para q puedan llegar a fin de mes, pagar remedios o puedan darse un gusto, después de toda una vida trabajando de manera precaria.

 

A mi me da mucha vergüenza ver funcionarios públicos diciendo estas barbaridades en el contexto actual, en donde más de la mitad de los y las jubiladxs no cobra ni la mínima. La nueva jubilación devaluada que impulsó Cambiemos para las personas que no llegan con aportes (trabajadorxs precarixs, más del 34% del total) o para amas de casa, les impide tener cualquier actividad. Es el 82% de la mínima. Es un certificado de pobreza.

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Revista Zoom
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