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Construcción e importaciones traccionaron a la inversión

En noviembre superó no solo los niveles prepandémicos, sino los del cierre del pésimo 2019. La cobertura frente a una posible devaluación y la reaparición de la obra pública y las privadas de gran escala explicaron el fenómeno, aunque la industria nacional también sumó

La inversión productiva reaccionó a alta velocidad luego del desplome de marzo y abril. En noviembre ya operó bien por encima de los niveles prepandémicos e incluso por arriba de los del 2019. De la mano de la construcción y el incremento de las compras al exterior para cubrirse de una posible devaluación por la dinámica del dólar hoy, la inversión creció por primera vez en forma interanual, con una suba de 13%. Además, respecto octubre anotó una mejora de 9,6%

Los datos corresponden al Indice Mensual de Inversión (IMI), del Instituto de Economía y Trabajo de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA). Los números mostraron una particularidad:  los niveles del 2019 con los que compara son históricamente bajos.

Por caso, en noviembre del 2019 había que remitirse hasta el mismo mes del 2009 para encontrar registros tan magros. Pero, además, entre esa fecha y mediados del 2020 ocurrió la catástrofe: una baja de 58% en marzo y abril, que llevó al indicador a niveles que solo se habían visto en la salida de la convertibilidad y en la hiperinflación.

Tomando al número de inversión del Indec del segundo trimestre se observa que la participación sobre PBI cayó a 9,5%, lo que implicó, según los cálculos del director Centro de Estudios de la Productividad y coordinador del proyecto Arklems, Ariel Corenberg, una inversión neta negativa, es decir una destrucción de capital.

Entre ese piso de abril y noviembre, la inversión logró una recuperación del 202%. El economista del ITE-FGA, Leandro Ottone, afirmó al respecto: “Lo más interesante que arrojan los indicadores de inversión es la velocidad de la recuperación. Un dato es que hubo un repunte. Pero lo significativo es la velocidad alta. Un poco se explica porque la inversión es mucho más dinámica y tiene esa capacidad de recuperarse rápido”. En comparación a la prepandemia, la mejora es de 10,5%.

La clave principal, explicó Ottone, fue la construcción. En segundo lugar, las importaciones de bienes de capital e insumos, explicadas mayormente por la expectativa de devaluación. También hubo una tracción por parte de la industria nacional. Al respecto, cabe destacar que según el Indec la construcción trepó 7,2% respecto a octubre, de la mano de la reaparición incipiente de la obra pública y de las construcciones de gran escala, que se sumaron en noviembre a las de pequeña escala, que fueron las que traccionaron a solas en la previa.

Traccionó a la industria

La construcción es además una fuerte demandante de la industria, que también fue empujada por el agro. En noviembre la fabricación de maquinaria agropecuaria marcó una suba interanual de 82,4%, con mayores ventas de tractores, cosechadoras, pulverizadoras, sembradoras y otras. También creció 38% la producción de acoplados y carrocerías para trasladar granos, ganado y materiales de construcción. En ese sentido, además, los minerales no metálicos, como el cemento, la arcilla y la cerámica no refractaria abastecieron a las obras y generaron una suba de 15,3% en el sector.

También crecieron 11,8% los agroquímicos para el cultivo de soja y maiz. Y 31,8% la producción de pinturas, en parte para las construcciones y la elaboración de productos industriales, como maquinarias y autos. Las manufacturas de plásticos, que se utilizan para tubos, caños, silobolsas y envases de alimentos, creció 9,5%. La siderurgia, que abastece al agro, a la construcción y las automotrices, 18,7%.

Por último, las importaciones de bienes de capital, en parte por la estrategia de cobertura de las empresas frente a la expectativa de devaluación, trepó 31,4%; y la de insumos 31,5%.

Desde ITE-FGA reseñaron: “La Construcción tuvo un aumento de 6,2% anual, situándose por encima de los niveles prepándemicos y con un crecimiento por primera vez después de 26 meses (septiembre 2018)”.

Y agregaron: “El Equipo Durable de Producción (EDP), presentó una incremento de 24,4%. La inversión en Equipo Durable de Producción Nacional (EDPN) exhibió un crecimiento de 14,6% anual, siguiendo por encima de los niveles pre-pandemia, pero todavía sin despegar. Por su parte, el Equipo Durable de Producción Importado (EDPI) tuvo un fuerte aumento de 31,4% anual, siendo este explicado por la dinámica del mercado de cambios local y el adelantamiento de bienes importados que esta realizando el sector productivo frente a la incertidumbre cambiaria”.

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Bae Negocios
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