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Bianco: “El 10 de febrero la provincia puede defaultear”

A 13 días del vencimiento de 277 millones de dólares del BP21 no comenzaron las negociaciones con acreedores. Si no se paga en fecha, el último plazo es el 10 de febrero.

Mientras se preparan para una negociación final con los bonistas privados, en el gobierno de Axel Kicillof aseguran que no les sorprendió la negativa del gobierno nacional a una ayuda económica para afrontar los pagos de deuda que vencen en los próximos días. En este sentido, Carlos Bianco, jefe de gabinete bonaerense, reconoció con en un encuentro con intendentes en Tapalque que “El 10 de febrero la provincia puede defaultear”.

Entre el 19 y el 26 de enero, Kicillof enfrenta vencimientos por 571 millones de dólares, de ellos 277 millones vencen el 26. Se corresponden a 250 millones de dólares de la segunda amortización del bono BP21 -emitido por Scioli en 2011 con 10,875% de interés anual- y sus correspondientes 27 millones de dólares de intereses semestrales. Si no se pagan, hay diez días hábiles posteriores “de gracia” para no ser declarado formalmente en default: esa fecha llega el 10 de febrero.

Según trascendió, dada la estructura del bono, se necesita el acuerdo del 75% de los tenedores de este bono 2021 para cambiar las condiciones del pago. Eso es por una Cláusula de Acción Colectiva (CAC) incluida en los contratos. Como el monto mínimo de suscripción del bono era de 100 mil dólares y el total emitido fue de 750 millones de dólares, el bajo número de bonistas era uno de los puntos que entusiasmaba al mercado para la reestructuración.

Lo cierto es que a menos de dos semanas del vencimiento que pone a la provincia contra las cuerdas del default, las negociaciones formales con los acreedores todavía no comenzaron. Según pudo saber LPO, apenas existieron conversaciones informales vía teléfono. En tanto, desde el ministerio de Hacienda bonaerense aseguran desconocer los próximos pasos a seguir en la negociación.

A menos de dos semanas del vencimiento que pone a la provincia contra las cuerdas del default, las negociaciones formales con los acreedores todavía no comenzaron

Este lunes, desde los acreedores de deuda externa de la provincia de Buenos Aires comunicaron que se contrató a dos estudios de abogados “para facilitar su diálogo con las autoridades provinciales ante posibles desafíos de liquidez que la provincia puede enfrentar el próximo año”.

Se trata de Arnold & Porter como asesor internacional -un estudio jurídico que tiene su oficina central en Washington DC-, pero cuenta con cedes en varias ciudades del mundo y Bruchou, Fernández Madero y Lombardi como abogado argentino. En diciembre, ese comité contrató a Mens Sana Asesores, liderada por el argentino Marcelo Delmar, y a BroadSpan Capital como asesores financieros.

No fue un lunes sencillo. El bono BP21 se desplomó 8,9% a 61,50 dólares y encabezó el desplome de los bonos de la provincia de Buenos Aires en la bolsa. El derrumbe fue luego de que el ministro de Economía, Martín Guzmán, asegurase que la Nación no va a dar un salvataje a la provincia de Buenos Aires para que enfrente el fuerte vencimiento de deuda programado para el 26 de enero.

En las próximas horas, Kicillof afrontará una negociación crucial con los bonistas para evitar que la provincia entre en default. Contrareloj, el gobierno trabaja para encontrar luz en una negociación que permita hacer frente al pago. El Gobernador avanza en una negociación a doble vía: por un lado, apuesta a una negociación con los tenedores privados; y por otro, buscaba cerrar con Nación una ayuda para renegociar 253 millones están en poder del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), un fondo de inversión que maneja la Anses.

“Nunca contamos con la certeza de una ayuda de Nación. Todo el proceso de negociación lo fuimos encarando sin esa variable”, dijo a LPO una fuente del gobierno bonaerense.

En La Plata, Kicillof mantuvo este mediodía una reunión de gabinete. No fue una reunión especial, el Gobernador convoca a sus ministros todos los lunes al Salón de los Acuerdos. Por la tarde se abocó a trabajar en el tema de la deuda.

En el ocaso del lunes -y tras el desplome de los bonos de la deuda bonaerense-, Alberto Fernández se cuidó de no dar ninguna esperanza respecto de una posible ayuda de la Rosada al gobierno provincial. “Ese auxilio no estaba previsto en las cuentas del Estado nacional. Ahora tendremos que ver cómo encarar el problema”, dijo el Presidente a C5N.

El presidente aclaró que “Hay que ser muy cuidados porque hay mucha especulación” y recordó que cuando la prensa sugirió que podía haber una asistencia financiera nacional los bonos provinciales treparon 10% y cuando “el ministro dice que no estaba previsto (el salvataje), trepidan un 8%”.

Ahora, al mercado solo queda esperar que la negativa se trate de una estrategia para que los acreedores acuerden ir a una quita más cuantiosa del valor presente de la deuda. Cabe recordar que, pasado enero, solo en la provincia restan vencimientos por otros 1980 millones de dólares en el año (con un pico de 908 millones de dólares en junio).

Hasta ahora la apuesta viene siendo la del “too big to fall” (o “demasiado grande para caer”). Es decir que siendo la provincia el origen del 40% del PBI nacional y teniendo los bonos un perfil de “cuasi soberanos”, permitir que caiga en default sería un tiro por la culata para Martín Guzmán. El estruendo que generaría la provincia y la apertura de un nuevo litigio internacional, embarraría las posibilidades del gobierno nacional de reperfilar los pagos de deuda externa.

“Sería muy arriesgado” para Martín Guzmán y la renegociación de la deuda nacional, explicó el economista y director de la consultora Eco Go, Federico Furiase.

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LPO
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