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Alberto se resigna a una campaña “austera” ante la falta de fondos

Casi sin ayuda de privados en el equipo del peronista se manejan en vuelos de línea y un puñado de autos, mientras esperan los fondos públicos.

Alberto Fernández lanzó una campaña austera, que en su entorno se esfuerzan por describir como una decisión ante la crisis económica que atraviesa el país. Sin embargo, más allá de los gestos, lo cierto es que al Frente de Todos le cuesta conseguir fondos y sabe que se avecina una pelea muy desigual contra Cambiemos, que maneja el aparato del Estado.

En el bunker de San Telmo del candidato kirchnerista los colaboradores que cobran un sueldo no superan el puño de una mano y las negociaciones no fueron fáciles. Históricos asesores del ex jefe de Gabinete todavía no se incorporaron a su campaña porque no se pudo resolver la parte económica. Alberto Fernández viaja en vuelos de línea y recorre la provincia en los autos de sus colaboradores, que deben pagar hasta la nafta. Lo mismo sucede con los distintos candidatos.

Un intendente bonaerense explicó a LPO. “No hay nada de plata para la campaña, cada intendente la va a tener que bancar con sus recursos”. La situación judicial de la ex presidenta y buena parte de su gabinete, procesados o presos y con el patrimonio embargado, tampoco facilita que se muevan los recursos declarados y los otros fondos que suelen circular durante las campañas.

 

En el bunker de San Telmo del candidato kirchnerista los colaboradores que cobran un sueldo no superan el puño de una mano y las negociaciones no fueron fáciles. Alberto viaja en vuelos de línea y recorre la provincia en los autos de sus colaboradores, que deben pagar hasta la nafta

 

El aporte que cada frente electoral recibe por voto surge de una resolución del Ministerio del Interior en la que se fija un monto por sufragio. El ministro Rogelio Frigerio determinó este año un total de 1.400 millones de pesos para boletas y 680 millones de pesos de aporte de campaña.

La mitad del monto se reparte en partes iguales entre todas las fuerzas y el resto se divide según los resultados de la última elección de diputados nacionales nacionales (por distrito). Unidad Ciudadana, que integra el Frente de Todos debería tener recursos sobre todo en provincia de Buenos Aires, el bastión de Cristina Kirchner.

Para la campaña de 2015, el entonces Frente para la Victoria que llevó a Daniel Scioli en la boleta presidencial recibió 54.541.441 pesos, tanto para imprimir boletas como para la campaña de las PASO, las generales y el ballottage. Para ese entonces, Cambiemos recibió en 2015 $43.759.938 del Estado.

Este año, a raíz de la inflación acumulada, el monto será mucho mayor pero como supo LPO a través de fuentes oficiales esa plata todavía no se empezó a liquidar. “Los pagos empiezan a partir de la semana que viene, pero no se dará necesariamente todo junto”, explicaron desde el Gobierno a este medio. Por eso, hasta ahora, Alberto debió arreglarse con fondos propios.

“Con la plata que te da el Gobierno no pagás ni los afiches”, dijeron desde el Instituto Patria a este medio y resumieron que la verdadera campaña será con aportes privados, aunque este año hay un antecedente conflictivo: la causa de los cuadernos de las coimas, que tiene a varios empresarios locales procesados por pagarle coimas a funcionarios. Cómo es lógico hay muy pocas ganas de volver a exponerse al riesgo de girar fondos a la política.

El temor de los empresarios a aportar o tocar sus cuentas en el exterior afectará sobre todo a la campaña de la oposición, ya que el Gobierno tiene el aparato del Estado que le otorga infinitos resortes para financiarse, por ejemplo tiene contratados a toda su dirigencia y buena parte de la militancia.

“Los empresarios igual van a poner plata y los que lo hagan no se van con Macri, en general ponen un huevo en cada canasta”, dijeron desde el comando albertista, donde además cuentan con que tendrán aportes de los sindicatos. Esta última afirmación ex extraña ya que la recientemente sancionada ley de financiamiento d elos partidos políticos lo prohíbe de manera explícita.

“Estamos recorriendo todos los sectores del país, las grandes industrias, las terminales de autos… Vamos provincia por provincia juntándonos con los distintos sectores, van a apoyar la campaña de Alberto”, confían en su mesa chica donde también aseguran que fue una decisión “premeditada” que Alberto tenga una campaña austera, en la que elige hacer recorridas en auto o viajar por Aerolíneas Argentinas pero no tomar vuelos privados.

La falta de estructura se ve con claridad, casi no hay registro en video de las recorridas de Alberto, que suelen limitarse a encuentros personales. No hay actos, ni recepciones importantes. En la mayoría de las fotos se lo ve al candidato peronista junto a algún dirigente local, a lo sumo en la provincia junto a Kicillof o Massa y no mucho más. NO hay multitudes para recibirlo y queda muy en evidencia que los aparatos locales del peronismo no han sido activados.

La campaña “low cost” tiene además su correlato en la provincia de Buenos Aires, donde Kicillof se sigue moviendo en un esquema pequeño, aunque desde su entorno también enfatizan que busca dar ese efecto a nivel comunicacional. 

El otro tema delicado de la falta de recursos es la fiscalización. En el Instituto Patria afirman que la fiscalización en el Conurbano le será mucho más fácil de resolver a Kicillof , porque la pagarán los intendentes y La Cámpora le asegura movilización en los distritos. en el resto del país no está claro que Alberto logre una fidelidad similar.

Fuente
LPO
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