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Entre los anuncios oficiales y la realidad, cautela en el sector agropecuario

Casi sin financiamiento, la industria salió con "ofertas" para mejorar sus ventas

Optimismo mesurado. Eso es lo que se vio en Expoagro, la muestra que concentró durante cuatro días al sector agroindustrial y que permite tener, una primera foto para saber dónde está parado el campo y hacia dónde va. Productores e industria, coincidieron.

Los primeros preguntaron por maquinas y pick ups. Los segundos, se fueron con un: “quizás”. Todo depende ahora de que haya una buena cosecha para ver si luego de pagar las deudas queda un resto para hacer alguna compra.

Los 19 millones de toneladas de trigo levantados hasta enero pasado son el puntapié inicial de que el campo empezó bien. El maíz también viene por buen camino, se estima una producción cercana a los 44 millones de toneladas.

Pero todos miran a la soja, que si no hay nada raro y hablamos del clima, este se encamina a una cosecha de 54 millones de toneladas. Por todo esto el productor se ilusiona, pero tampoco quiere gritarlo a los cuatro vientos.

BAE Negocios, que participó de la muestra, consultó a productores, bancos y empresas sobre lo que le dejo los cuatro días vividos en el autódromo de San Nicolás.

“El productor buscará primero sanear las cuentas urgentes y luego va a desensillar hasta que aclare, con lo cual no veo ese derrame inmediato que se está esperando” por parte del Gobierno, señaló el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez), Gabriel De Raedemaeker.

La buena cosecha se palpita y eso le da la tranquilidad al productor de recuperar lo que perdió en la sequía del año pasado. Por eso empezó a vender el maíz. Se estima embarques en marzo por 2 millones de toneladas. La soja no viene bien de precio. En octubre, cuando arrancaba la siembra la oleaginosa cotizaba a $9.970 la tonelada. Hoy se paga a $9.350: la caída es del 6,2 por ciento. En dólares la baja es del 10,7 por ciento.

Viendo la campaña, podemos decir que dentro de todo estamos bien”, dijo Carlos productor sojero de la localidad de Rojas, provincia de Buenos Aires, que esperaba a ser atendido por el vendedor de una concesionaria, hasta donde había llegado “para averiguar precios y ver si luego es posible cambiar la chata”.

Por su parte las automotrices trataron de seducir al productor a partir de descuentos, convenios con bancos o la compra de la 4 x 4 con la entrega de granos. Es el caso de Nissan, en el que su gerente de comunicaciones corporativas, Marcelo Klappenbach afirmó que este “plan canje es la solución para un productor que está cosechando su grano ofreciéndole una opción rápida, transparente y sencilla”.

Para el director de Asuntos Corporativos de Toyota, Diego Prado “la expectativa es muy buena a partir de una cosecha que se viene. El campo representa el 65% de nuestras ventas de pick up”.

Desde Volkswagen, su gerente general Martín Maximino fue cauto: “A partir de una caída que se vio en las pick up en los dos primeros meses del año” aunque subrayó que “el campo tiene una realidad distinta para el cual se trajo varias líneas de financiamiento”, en ese contexto “esperamos una industria en función de lo que paso los últimos meses”.

Del lado de las maquinarias agrícolas el gerente de ventas de Pauny, Gaspar López “vio un productor muy entusiasta a partir de una buena campaña desde ahí es que tuvimos cerca de 500 consultas, pero esto no se concretara hasta que no haya buenas tasas por ende las operaciones serán muy rebuscadas dado que hay mucha oferta en el mercado producto de un sector que está asfixiado. Sin créditos la situación se hace insostenible”.

Efectivamente, la industria metalmecánica no atraviesa por su mejor momento. Esta semana el Indec publicará la caída de 2018. Para las fábricas fue del 40% y alertan que hacen todo lo posible para no despedir personal. El sector freno las inversiones programadas y algunas ya tiene la cadena de pagos cortada.

La venta de maquinaria agrícola depende en un 70% de los créditos que dan los bancos a los productores. La falta de financiamiento complicó a la industria desde mayo pasado que tuvo un derrumbe en el tercer trimestre del año pasado del 43,5 por ciento.

“Lo que hemos notado en la muestra es que el productor no tomará ninguna decisión financiera hasta que no tenga la plata cobrada de una cosecha o la tenga en los silobolsas”, sostuvo el presidente de la Cámara de Contratistas de la provincia de Buenos Aires, Fredy Simone.

Del lado de los bancos hubo ofertas aunque con sabor a poco. El productor buscó el crédito en pesos y esperaba más del Banco Nación que ofreció una tasa al 43% a cuatro años. Su presidente, Javier González Fraga fue sincero al reconocer: “no se puede comprometer mucho tiempo las tasas en el actual contexto”, aunque sigue en carpeta la idea que tuvimos hace dos meses de ponerlo al 35 por ciento”.

En esa pulseada fue el Banco Provincia que llegó con una tasa del 23% para aquellas compras en Buenos Aires y el resto al 25 por ciento por un periodo que va de 3 a 5 años. Esto permitió compras por $16.000 millones lo que cuadriplicó lo visto el año pasado.

De lado de las entidades no oficiales, el gerente de banca mayorista del Galicia, Marcelo Iraola se mostró expectante de la mano de los “$15.000 millones que estuvo disponible para el campo orientada a financiar maquinarias agrícolas y para el sector ganadero a partir de la prenda ganadera, con una tasa al 20% en pesos fija por tres años”.

En definitiva se notó cautela por parte del productor. Preguntó, averiguó, se interesó. Lo mismo se vio en la industria y bancos, todos con sus limitaciones acordes al contexto económico buscaron convencer al campo con una gama de ofertas. Todo dependerá de la cosecha de soja, si queda resto, algo compraran y sino retendrán . El poroto es la única moneda de cambio que le queda.

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Bae Negocios
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