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Aldrin: “Llegar a la Luna fue un sueño hecho realidad”

La Prensa reproduce su testimonio en la biblioteca Ronald Reagan, en California. Con motivo del quincuagésimo aniversario, el segundo hombre en pisar nuestro satélite encabezó una gala en conmemoración de esta hazaña.

Las repercusiones sobre los 50 años de la llegada del hombre a la Luna siguen haciendo eco en todo el mundo.

Sobre todo para sus protagonistas, quienes continúan de festejo y aprovechan la ocasión para revelar datos inéditos sobre esta hazaña estadounidense.

Edwin Aldrin, el segundo hombre en pisar nuestro satélite luego de Neil Armstrong, durante mucho tiempo se ofuscó por ser considerado “el segundo”. Prefería que se refirieran a él como uno de los primeros que lo habían hecho.

El alcoholismo lo llevó a la depresión e hizo de las suyas, pero hoy, a los 89 años, parece una persona totalmente revitalizada y lo demostró en la gala que lo tuvo como estrella principal de su fundación, Buzz Aldrin Ventures, en la biblioteca Ronald Reagan, en California.

La Prensa dialogó vía email con Robert B. Charles, responsable de la consultora a cargo del evento, quien facilitó el testimonio exclusivo de Buzz ante los presentes, entre ellos los astronautas Charlie Duke (capcom en Apolo 11), Walt Cunningham, David Scott, el actor Gary Sinise y la cantante Gloria Gaynor.

– ¿Cómo fue el lanzamiento de ese Saturno 5 mientras se dirigía a la Luna?

-Bueno, habíamos invertido mucho en esto. Todos habíamos visto que los preparativos para el lanzamiento se redujeron a segundos, porque fue algo muy suave y nos sentimos aliviados cuando el despegue siguió adelante. Se fue sin problemas, y por fin nos pusimos en camino. El lanzamiento fue casi imperceptiblemente en los primeros momentos, y no sucedió nada inesperado. Sabíamos que estábamos acelerando, pero fue menor en comparación con los lanzamientos de la Géminis, donde no supimos el instante en que abandonamos el suelo. Sólo lo sabíamos por los instrumentos y las comunicaciones de voz que confirmaron el despegue. Vimos nuestra velocidad de ascenso, cambio de altitud, pero estábamos cómodos en nuestros asientos. Nos miramos el uno al otro y pensamos: Debemos seguir nuestro camino. ¿Qué sigue?

-¿Qué pensó cuando llegó finalmente a la superficie de la Luna?

-Bajar a la Luna fue interesante. Cuando nos acercamos, nos nivelamos y seguimos avanzando hacia el descenso. Sabíamos que estábamos quemando combustible y lo que teníamos, pero luego oímos “30 segundos restantes”. Si nos quedábamos sin combustible iba a ser un aterrizaje difícil. De pronto vimos la sombra proyectada frente a nosotros y eso era totalmente nuevo, porque no es algo que hayamos podido ver en el simulador. Vi polvo creando una bruma, no partículas, y era el polvo que el motor estaba recogiendo. Cuando la luz se enciende dije “luz de contacto”, “parada del motor” y grabé “413”, por lo que el control de la misión sabía que las condiciones de apagado de la guía de cancelación se cumplieron. Neil recuerda que nos dimos la mano, y recuerdo haberle puesto la mano en el hombro y sonreímos.

-Una vez que el motor estuvo apagado, ¿qué sucedió después?

-Bajamos la escalera y salimos. Cuando Neil descendió, escuchamos que desde Houston nos pedían “obtener una imagen, pero al revés”. Pudieron ver que estaba en la escalera. Yo pude ver la parte superior de su cabeza desde donde estaba, luego dijo que iba a abandonar el LEM, y pronunció “Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. Y aclaro que dijo “para el hombre”, no “para un hombre”. Neil pensó en eso.

-Y en su caso, ¿qué sintió cuando descendió a la superficie lunar?

– Primero me puse en posición, bajé la escalera y salté, teniendo cuidado de no cerrar la puerta detrás de mí. Cuando miré a mi alrededor, dije “magnífica desolación” (NdR: la célebre frase que pronunció mientras pisaba el suelo selenita). Supongo que lo dije porque era magnífico, habíamos llegado hasta allí y se veía bastante desolado. Creo que Neil también comentó sobre esa belleza.

-¿Hizo una pausa para pensar en la enormidad de todo esto, todas las personas que lo observaban?

-En cuanto a los que miraban, realmente no pensamos mucho en eso. Estábamos enfocados en el control de la misión porque eran las personas sobre las que teníamos que pensar. Las transmisiones no nos ocuparon mucho, pero Neil decidió dónde colocar la cámara y yo saqué los dos experimentos y los llevé. Una vez fuera del LEM nos enfocamos en los experimentos, asegurándonos de que estuvieran nivelados, apuntando hacia el sol.

-¿Cómo se sintió una vez que regresó de la misión?

-Fue un privilegio haber podido realizar la primera misión tripulada a la superficie lunar, un honor haber trabajado con tanta gente buena y dedicada, y haber dejado nuestras huellas allí. Incluso ahora, a veces, me maravillo de que fuimos a la Luna. Pero ahora, creo, es hora de que la próxima generación se ponga el cinturón de seguridad, vuelva a la Luna y tenga una presencia permanente en Marte.

-Pasaron 50 años de lo que sucedió en 1969. ¿Qué significa este aniversario?

-La misión del Apolo 11 fue muchas cosas para muchas personas. Para mí, era el sueño que todos nos habíamos apuntado desde niños, aquello por lo que habíamos imaginado, trabajado y entrenado. También fue el servicio a un país que amamos sin tapujos, poniendo a su altura a la aviación y la exploración. Para mis colegas, para mí, Apolo era una misión de enorme importancia para la seguridad nacional, una forma de demostrar la naturaleza excepcional de Estados Unidos, indicando el camino a seguir para la humanidad en el espacio y la paz aquí en la Tierra. A veces pienso que los tres nos hemos perdido “el gran evento”.

Mientras estábamos allí en la Luna, el mundo se estaba acercando más aquí. Cientos de millones vieron su propio reflejo en nuestros visores, los esfuerzos, el riesgo tomado, haciendo lo que no se había hecho nunca antes. Incluso ahora nos decimos a nosotros mismos: si Estados Unidos pone a los hombres en la Luna, ¿qué podemos hacer? Lo hicimos en 1969 y podemos hacerlo ahora, lo que sea que pongamos en nuestras mentes. Apolo 11 fue un sueño hecho realidad para todos nosotros y demostró que esta nación puede hacer lo que sea necesario cuando el destino nos pide que nos unamos y avancemos.

Fuente
La Prensa
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